Controversias aparte, Netflix logró una decorosa participación en el pasado Festival de Cannes. Okja y Los Meyerowitz: la familia no se elige, ambas películas originales del streaming, fueron bien recibidas por la crítica, pero se trata dos producciones modestas que, de haberse estrenado en cines, hubieran generado una austera recaudación en taquilla.

 

Bright, en teoría, fue pensada para llenar ese hueco. Si la compañía de Reed Hastings ha podido, más o menos, legitimarse con el cine de festival, ahora habría de hacerlo con los blockbusters, películas de gran presupuesto que, a su vez, generan retornos de inversión por carretadas.

 

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Con la confianza de que el resultado sería un espectáculo sin nada que envidiar a lo que hay en carteleras, Netflix produjo la película, según reportes, por más de $100 millones de dólares. También olvidaron hacerla divertida, pues muy a pesar de su ambiciosa premisa y logrados efectos especiales, Bright es infumable.

 

 

La trama nos ubica en una versión de nuestro mundo en la que los humanos siempre han coexistido con otras razas fantásticas, los elfos y los orcos. Las hadas comparten bebederos con las palomas, y el año cero no es marcado por el nacimiento del mesías, sino por una intrascendente guerra ancestral contra un genérico “Señor Oscuro”.

 

En el presente, en la ciudad de Los Angeles, Will Smith interpreta al Will Smith de siempre, ahora como un policía que comparte patrulla con el primer oficial orco en la historia, Nick Jakoby (un Joel Edgerton irreconocible bajo capas de maquillaje). Éste es considerado un traidor por decidir unirse a la policía: el resto de los orcos representa a los poco privilegiados que habitan los guetos.

 

Su contraparte, los refinados y bien vestidos elfos, bien podría ser un sustituto del 1% de la sociedad privilegiada, con los humanos atrapados en medio de éstos y los orcos. Bright pretende hacer comentarios sobre la actualidad sociopolítica norteamericana, pero lo hace con tal superficialidad que sus simplificaciones rayan en el insulto. La principal ofensa es la idea de los orcos como avatar único de todas las minorías raciales, frecuentes víctimas de discriminación y violencia policial.

 

Quizá sea para bien que la preocupación de la película con la crítica social sea tan frívola, pues así no tarda en abordar de lleno la acción. Después de todo, es una película de David Ayer (Escuadrón Suicida) y, por momentos, el guión de Max Landis funciona como una película buddy cop al estilo de Arma Mortal, pero con personajes extraídos de El Señor de los Anillos.

 

 

Este concepto, el de un mundo realista y oscuro habitado por seres fantásticos, ya se ha intentado antes, que consten los licántropos y vampiros de Inframundo. Pero contrario a ésta, Bright ni siquiera logra crear un look distintivo para sí misma. En una ciudad de Los Angeles tan familiar, los elementos mágicos no lucirían tan fuera de lugar si no parecieran extraídos de cualquier videojuego.

 

Que baste como premio de consolación que la inversión de Netflix se nota en el maquillaje, los efectos especiales y secuencias de acción, que si bien no pasarán a la historia como icónicas, por lo menos están bien logradas. Si tan sólo no vinieran acompañadas de palabrería sobre el regreso del “Señor Oscuro”, una varita mágica de poderes ambiguos, y sinsentidos sobre la “división mágica” del FBI (sí, eso pasa durante la película).

 

Vale suponer que otra parte del presupuesto fue destinada a financiar el star power de Will Smith, que sin duda bastará para hacer de éste uno de los contenidos más vistos en el mes. Por fortuna para Netflix, ahí yace su fortaleza. Sin depender de largas filas y billetes verdes pagados para ver su blockbuster, el retorno de inversión de Bright no está sujeto a la taquilla.

 

Si Reed Hastings y compañía pueden competir en las ligas mayores de Hollywood se decidirá por quienes vean Bright en su Smart TV o en su celular, motivados por genuino interés o por la controversia y el morbo. Está por verse si puede considerarse como un éxito a una película que se permite desperdiciar así a Noomi Rapace.

 

 

Bright

Dirección: David Ayer

Reparto: Will Smith, Joel Edgerton, Noomi Rapace, Édgar Ramírez, Lucy Fry

Estreno: 22 de diciembre 2017

Plataforma: Netflix

Fuente y nota completa: Paréntesis.com

‘Bright’: el opaco primer blockbuster de Netflix