Aun cuando personal del Pentágono, diplomáticos y especialistas de Estados Unidos reconocen que los militares mexicanos van en sintonía con los de su país, también saben que la guerra emprendida por Felipe Calderón contra la delincuencia organizada ha tenido “resultados dudosos�. Para el mayor Jacob Kim, el uso de los militares en México ha sido más costoso que benéfico para la seguridad, por lo que recomienda una significativa reforma policial y de defensa para que policías y elementos castrenses no sean cooptados por la delincuencia y se vuelvan más eficaces en sus labores.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El Pentágono ha incentivado la participación de militares en el combate a las drogas en México, a pesar de las evidencias del alto costo en vidas y en dinero y los escasos resultados en el control de la delincuencia organizada.

Analistas militares estadunidenses admiten el fracaso de esa estrategia, e incluso advierten que la disminución de la violencia en el país pasa por una reforma policial y de defensa que aumente el sueldo a policías y soldados para reducir las probabilidades de que terminen trabajando para las organizaciones delictivas, como hasta ahora ha ocurrido.

Cuando en México aguardaba en el Congreso la Ley de Seguridad Interior, el exembajador de Estados Unidos en México Anthony Wayne les dejó en claro a los militares estadunidenses que sus colegas mexicanos estaban en la misma sintonía que el Pentágono, decididos a mantenerse en el combate a la delincuencia organizada.

Es más, se han venido preparando para ello, declaró el diplomático que estuvo a cargo de la legación estadunidense en México entre 2011 y 2015, en los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña, promotores ambos en el Congreso mexicano de un ordenamiento jurídico para legitimar la presencia de las Fuerzas Armadas en labores de seguridad en tiempos formalmente de paz.

En un encuentro con militares de su país en la Academia de la Guardia Costera de Estados Unidos, en New London, Connecticut, el 29 de agosto pasado, Anthony Wayne aseguró que el personal castrense mexicano comparte el mismo enfoque que el Pentágono para enfrentar directamente a la delincuencia organizada y no sólo el flujo de sus mercancías ilegales.
Cuando México empezó a combatir a los cárteles de las drogas, pronto se dio cuenta de que sus policías nacional y locales no estaban listas, así es que las autoridades voltearon hacia los militares, aseguró el exembajador.

El Ejército estaba entonces enfocado a misiones humanitarias y la Marina funcionaba más como una guardia costera, de manera que se tuvieron que entrenar para su nueva misión, explicó Wayne en la reunión en la que estaba el comandante del Comando Sur de Estados Unidos, el almirante Kurt Tidd.

“Los militares (mexicanos) tuvieron que aprender un nuevo conjunto de procedimientos�, incluidos cuándo disparar o cuándo detener el fuego para evitar muertes innecesarias, aseguró el diplomático, testigo de la política de Calderón y Peña Nieto de mantener a las Fuerzas Armadas al frente del combate al narcotráfico.

Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2147, ya en circulación

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Fuente y nota completa: Proceso México

La militarización, más costosa que benéfica para México