Esta mañana, The Walt Disney Company anunció la adquisición de varias divisiones de 21st Century Fox. La compra, que ya se rumoraba desde semanas atrás, se cerró por 52 mil millones de dólares en acciones.

 

En la superficie, el acuerdo permitirá a Disney reunir, por fin, a todos los superhéroes de Marvel Comics bajo una misma franquicia cinematográfica, el Universo Cinematográfico de Marvel (UCM). La casa de Mickey Mouse se hará con los derechos fílmicos de Los Cuatro Fantásticos, los X-Men, y personajes derivados como Deadpool.

 

Otras franquicias incluidas en la compra son la multimillonaria Avatar y la institución de animación y sátira, Los Simpson. Con ello, Disney amplía su ya formidable catálogo de propiedades intelectuales, posiblemente el sueño de todo fan de la cultura pop.

 

Sin embargo, existen otras ramificaciones de este acuerdo entre dos de los “seis grandes” estudios cinematográficos, que sin duda sacudirá la industria del cine y los medios con consecuencias inmediatas, y potencialmente negativas para el público general en algunos casos.

 

Así, aquí te presentamos los puntos buenos, y los malos, de la millonaria operación:

 

1. Lo bueno: muchos, muchos superhéroes

 

 

Por varios años, los derechos fílmicos exclusivos de Los Cuatro Fantásticos y los X-Men, dos de las publicaciones más populares de Marvel Comics, han pertenecido a 20th Century Fox. El estudio ya ha estrenado tres películas de la primera franquicia, y una decena de la segunda si se cuentan los spinoffs (como Wolverine o Deadpool), con más en camino.

 

Desprovista de sus personajes más populares (lo que también considera a Spider-Man, cuyos derechos aún pertenecen a Sony Pictures), Marvel Studios ha tenido que recurrir a sus creaciones menos conocidas, como Iron Man o Doctor Strange, aunque ha logrado popularizarlos.

 

El deseo de los fans del impreso, sin embargo, es ver a estos personajes juntos en pantalla, lo que ha resultado difícil por complicaciones contractuales que sólo han sido sorteadas en el caso del héroe arácnido.

 

Un encuentro entre los X-Men y Los Vengadores sería posible en el futuro gracias a este acuerdo, y la cabeza de Marvel Studios, Kevin Feige, se ha declarado “ansioso” por ponerle las manos encima a los mutantes marvelitas.

 

Sin embargo, ver realizado este sueño geek sería la única implicación positiva del acuerdo Disney-Fox.

 

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2. Lo malo: monopolización y poca variedad

 

 

Hoy en día, si se hace una lista de las franquicias más populares, lo más probable es que la gran mayoría pertenezca a Disney, aunque sea de manera indirecta.

 

Por si no fuera suficiente el UCM, que en sí mismo agrupa numerosas franquicias, basta recordar que Mickey Mouse también es dueño de Walt Disney Animation Studios (productora de Frozen, entre muchas otras), Pixar Animation Studios (Toy Story) y Lucasfilm, casa de Star Wars, que acaba de estrenar su octavo episodio y no se detendrá pronto.

 

Otro segmento de la compañía es Disney Media Networks, que reúne a diversos canales de televisión más o menos distanciados de la marca Disney, desde Disney Channel y Disney XD, a ESPN, ABC Studios y Vice Media, catálogo que ahora crece con la integración de FX y National Geographic. Las participaciones de 21st Century Fox en la plataforma de streaming Hulu, uno de los principales competidores de Netflix en Estados Unidos, también serán absorbidas.

 

De esta última, Disney ya poseía el 30% de participación, que ahora asciende al 60%. Esto daría a Disney un terreno más sólido en cuanto a plataforma y contenido, para su incursión en el mercado de video en streaming en 2019.

 

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La primera consecuencia obvia, es el dominio de una sola compañía en la industria de los medios y el entretenimiento. Puede argumentarse que Disney es ahora el estudio más poderoso de Hollywood en existencia, con presencia inigualada en medios de comunicación.

 

La segunda, es una potencial homogenización de contenidos bajo la marca “apta para toda la familia” de Disney, para hacerlos más accesibles al público general. La libertad creativa que ha hecho posibles producciones de superhéroes para adultos, como The Punisher en Netflix o Deadpool en el cine, podría desaparecer en favor de versiones “descremadas” de estos personajes.

 

 

 

 

Pero sobre todo, esto acerca a The Walt Disney Company un paso más hacia la monopolización mediática y cultural, algo que no es precisamente sano para incentivar la multiplicidad de criterios en una sociedad.

 

Pero al menos nos quedan los memes, y el recuerdo de que Los Simpson predijeron esta adquisición hace 20 años.

 

Fuente y nota completa: Paréntesis.com

Lo bueno y lo malo del acuerdo Disney-Fox